Una Tierra de Artesanía
En la nómina de artesanos que trabajan la madera se incluyen oficios diversos: los que se dedican a la talla, realizan kutxas o arcas, sillas y sillones, mesas, armarios y cómodas, hasta productos etnográficos como argizaiolas, carracas, atriles o recuerdos o escudos heráldicos.
Todavía hoy se siguen haciendo los kaikus para hacer la cuajada, pero ya han pasado a ser objetos de adorno. Lo mismo ocurre con los chocles o eskalapuines, calzado de madera al estilo de los zuecos. Y entre otros oficios, casi desaparecidos, los cuchareros, los yugueros y los toneleros.
La cestería, aparte de las labores típicas, realiza también lámparas, botelleros, sillones y sillas de mimbre. Los ceramistas, siguiendo con los antiguos medios de producción, han tenido que evolucionar ante el abandono de los típicos recipientes antiguos; lo mismo les ocurre a los vidrieros, otro antiguo oficio que ha encontrado acomodo en la restauración de vidrieras antiguas y en la fabricación de nuevas, más acordes con los diseños arquitectónicos y decorativos modernos. Y a los que tallan la piedra, que, además de seguir realizando.
Otro oficio que no ha perdido actualidad, aunque se ha tenido que adaptar a los gustos y exigencias del mercado es el de la forja; a pesar de ello se sigue con productos de siempre que aún tienen demanda, como hachas o cencerros, y se han recuperado instrumentos y recipientes antiguos muy decorativos como las herradas, propias de los hojalateros y destinadas a transportar el agua.
Y uno de los quehaceres artesanos con más tradición en Navarra es la talla del alabastro, que se lleva a cabo en numerosos talleres de forma semi-industrial, sobre todo en la zona del valle del Alhama, con capital en Cintruénigo. En dichos talleres se realizan desde las típicas figuras, jarrones y columnas talladas hasta peanas de trofeos, lámparas, relojes, etcétera.
Los que sí están en plena vigencia son los artesanos de instrumentos musicales que fabrican txistus, txirulas, tamboriles y, sobre todo, estupendas gaitas como las que oiremos sonar, acompañando a las comparsas de gigantes o en los bailables, por las fiestas de toda Navarra.
También la artesanía del cuero y la piel mantiene alguna parcela de los oficios antiguos, como puede ser la botería o fabricación de botas y pellejos de vino, aunque gran parte de su producción sea para el recuerdo.
Y dentro de la artesanía textil, quedan algunos artesanos que realizan tapices y algún taller que confecciona trajes folclóricos para grupos de danzas. Y un arte que ha venido recuperando parte de su esplendor es el del encaje de bolillos.
Las asociaciones de artesanos suelen realizar alguna Feria de Artesanía, pero sobre todo realizan demostraciones en diversas ferias y mercados y en las fiestas de los pueblos, que es donde podremos comprar todo este tipo de productos.
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