Conoce el Reyno de Navarra
Navarra es una Comunidad Autónoma que ha heredado la esencia de su antiguo Reino; una tierra única por ser muy diversa, llena de contrastes y muy cercana para aquellos que la visitan. Navarra se asocia a Pamplona, una capital íntimamente unida a las fiestas de San Fermín. Pero Navarra tiene, además de los Sanfermines, otras mil caras; una mezcla de patrimonio histórico, gastronomía, hospitalidad, paisajes diversos, montaña, tranquilidad, tradición, folclore y modernidad.
Navarra es lugar para pasear, para escuchar, descansar y disfrutar de la buena mesa; es lugar para recorrer y para hablar; un rincón lleno de guiños al tiempo pasado, que nos contempla desde su quietud y del que siempre queda algo por descubrir.
Navarra es tierra de recorridos, de caminos, alguno de ellos tan mítico como el Camino de Santiago, de dulces sorpresas: un conjunto de paisajes que pueden conocerse con sosiego. Apenas 100 kilómetros en línea recta separan los montañosos Pirineos de las llanuras de la Ribera, regiones geográficas en las que, junto a la Zona Media y la Cuenca de Pamplona se divide el territorio.
Algunos Datos
La Comunidad Foral de Navarra está situada al norte de España, en el extremo occidental de los Pirineos, donde mantiene 163 kilómetros de frontera con Francia. Tiene una extensión de 10.421 km2 y la flanquean Huesca y Zaragoza por el este, La Rioja por el sur y por el oeste Álava y Guipúzcoa.
La gran variedad geomorfológica, bioclimática y humana de Navarra se resume tradicionalmente en tres regiones: Montaña, Zona Media y Ribera.
Pero al no bastar esta división para encerrar los contrastes existentes, estas tres regiones, a su vez, se dividen en comarcas. Así la Montaña está formada por la Navarra Húmeda, los Valles Pirenaicos y las Cuencas Prepirenaicas; la Zona Media por Tierra Estella y la Navarra Media Oriental; y por último la Ribera ,se divide en Ribera Estellesa y Ribera Tudelana.
La Montaña
Ocupa la parte norte de Navarra y su límite sur lo forman las sierras de Urbasa, Andía, Sarvil, Perdón, Aláiz, Izco y Leire.
La Navarra Húmeda del noroeste.
De clima templado y húmedo, de tipo atlántico, con una media anual de 10ºC y 1.400 mm de precipitaciones, y ríos de caudal regular, es sin embargo muy heterogénea, geológica y morfológicamente hablando. Está formada por valles que pertenecen a la vertiente cantábrica Cinco Villas, Urumea, Leizarán, Araitz, Basaburúa Menor, Santesteban, Bertizarana y Baztán y a la mediterránea o del Ebro Burunda, Aranaz, Arakil, Larráun, Basaburúa Mayor, Imotz, Atez, Odieta, Ultzama y Anué. Los ríos principales son el Bidasoa, que nace en el Baztán, el Urumea, el Leizarán y el Araxes, que vierten al Cantábrico, y el Arakil, el Larráun y el Ultzama, que lo hacen al Mediterráneo. En cuanto a la vegetación, predominan las frondosas atlánticas robles, hayas y castaños, los prados y el matorral de tojo o árgoma, brezos y helechos.
Los Valles Pirenaicos
La comarca ocupa el nordeste de Navarra, desde el Pirineo, al norte, hasta la sierra de Leire y las cuencas de Lumbier-Aoiz y de Pamplona al sur, y del valle del Arga hasta el de Ansó en Aragón, de sur a este. Su morfología, más armónica, se articula mediante el espinazo pirenaico, del que parten valles perpendiculares como los del Arga o Esteríbar, Erro, Arce, Aézkoa, Almiradío de Navascués, Salazar y Roncal. La altitud crece de este a sur 1.459 m el Adi, 2.438 m de la Mesa de los Tres Reyes. Por este motivo se registra la transición de este a sur de un clima subalpino fuertes nevadas y grandes oscilaciones térmicas a otro suboceánico de lluvias copiosas y temperaturas templadas. Los ríos principales, de régimen pluvionival, caudalosos y bastante regulares, son el Arga, Erro, Urrobi, Irati, Salazar y Esca. La vegetación se caracteriza por el pino silvestre asociado con el haya y el abeto al norte, el boj, el espino y los prados naturales de altura.
Las Cuencas Prepirenaicas
Al sur de la Navarra Húmeda y de los Valles Pirenaicos se extiende la tercera comarca de la Montaña. Se trata de una depresión prepirenaica continuación de la canal de Berdún aragonesa, constituida por dos cuencas: la de Lumbier-Aoiz, avenada por el río Irati y sus afluentes, y la de Pamplona, por el río Arga. Su límite sur es la sierra de Andía; el este, la de Leire, y el sur, las del Perdón, Aláiz e Izco.
Climáticamente las Cuencas Prepirenaicas son zonas de transición entre el clima templado oceánico y el mediterráneo continental: la pluviosidad es de unos 700 mm y las temperaturas de unos 15ºC de media anual. Como indica su mismo nombre cuencas, los principales ríos de la Montaña se unen a sus colectores, Arga e Irati, ya caudalosos y con un régimen intermedio entre el pluvionival y pluvial oceánico. La transición climática se refleja en la vegetación, dominada por las frondosas mediterráneas encinas y quejigos, el pino silvestre y el matorral de boj y ollagas.
La Zona Media
Se trata de una región intermedia, que comparte rasgos de la Montaña y la Ribera, lo cual no quiere decir que no tenga su propia personalidad que la tiene, sino que, con su paisaje de transición, suaviza, atenúa, los grandes contrastes geográficos de la Montaña y la Ribera.
La Navarra Media Oriental.
Es la zona situada al sur de las sierras del Perdón, Aláiz, Izco y Leire, y que abarca desde el Arga, al sur, hasta la frontera con Aragón. La integran Valdizarbe, la Valdorba, la Val de Aibar, la Tierra de Sangüesa y el Somontano de Tafalla-Olite. Morfológicamente está constituida por somontanos o llanuras, generalmente pequeñas, adosadas a montañas de dirección sur-este, que están surcadas de norte a sur por el Aragón, el Cidacos y el Arga. Es de topografía más suave, de clima más seco, con una media de 500-700 mm de pluviosidad y veranos calurosos, lo que representa una tendencia hacia la continentalidad. Aunque se mantienen en ocasiones el haya, el roble y el pino silvestre, el arbolado es más escaso que en la Montaña; predomina el bosque mixto de encina y roble, y el matorral de romero, espliego, ollaga, enebro y coscoja.
Tierra Estella
Caracterizada también como la Navarra Media Occidental, esta comarca se extiende desde la frontera con alava al oeste, a las sierras de Urbasa y Andía, al norte, y al río Arga, al este. La frontera sur es más imprecisa y da paso a lo que se ha dado en llamar la Ribera Estellesa. Tierra Estella es también un conjunto de cuencas, llanuras y sierras en las que se encuentran los valles de las Améscoas, Val de Lana, Valdeallín, Yerri, Guesálaz, Goñi, Villatuerta, Mañeru, Monjardín, del Ega, la Berrueza, Aguilar, la Solana y numerosos municipios desde Dicastillo y Allo hasta Viana. Todos estos territorios han sido articulados históricamente por la ciudad de Estella, la capital comarcal.
El Ega es el río más importante. El Urederra, que brota de las entrañas de la sierra de Urbasa, es su principal afluente. Hay grandes diferencias climáticas entre la zona montañosa del norte, de influencias atlánticas 1.400 mm de precipitaciones y 11,5º C de media en el área de Urbasa-Andía, y los llanos del sur, de influencia mediterránea continental 500 mm y 13º C de media. La vegetación refleja esta transición climática y, por consiguiente, evoluciona de los robles, hayas, acebo, boj y prados del norte, al encinar, bosque mixto de robles y encinos, y garriga de romero, tomillo y espliego de los piedemontes del sur.
La Ribera
Aunque se distingue entre Ribera Estellesa y Ribera Tudelana, debido a la influencia de sus dos núcleos rectores Estella y Tudela, ambas Riberas tienen tanto en común que se pueden definir conjuntamente. Si acaso una y otra se diferenciarían en que la primera la de Estella responde más a una estructura plegada, con predominio de los yesos, mientras que la de Tudela es marcadamente tabular, en la que predominan las margas, calizas y areniscas. La de Estella se caracteriza, pues, por un suave relieve de crestas, combas, valles anticlinales de tipo diapírico y sinclinales colgados, y la otra, la tudelana, por llanuras o plataformas estructurales, cerros testigos y planicies aluviales escalonadas.
El clima de la Ribera es de tipo mediterráneo continental, propio de la depresión del Ebro, con veranos secos, temperaturas con grandes oscilaciones anuales, pocas lluvias e irregulares menos de 500 mm anuales y fuerte presencia del cierzo. De su paisaje vegetal, y debido a la acción humana, sólo quedan algunas reliquias de los encinares y pinares de carrasco originarios, y matorral mediterráneo de romero, tomillo, ollaga y esparto. Si no fuera por el Ebro, sus afluentes y el sistema de regadíos, la Ribera sería una comarca árida e inhóspita, en vez de la zona agrícola por excelencia de Navarra.
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