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Monasterio de Leyre

Enclavado en plena naturaleza, al pie de la sierra de la que toma el nombre, se alza el monasterio de San Salvador de Leyre, monumento nacional que a lo largo de los siglos ha sido corte real, sede episcopal y panteón de los reyes de Navarra. A su interesante patrimonio artístico une el espectacular paisaje que lo circunda -al norte la sierra de Leyre, al sur el embalse de Yesa, al este el canal de Berdún, el Pico Oroel y los montes de San Juan de la Pena , y al oeste lejanas cadenas montañosas-.

Sus orígenes se remontan a la baja Edad Media, pero no fue hasta el año 842 cuando se tiene constancia del primer documento escrito sobre la abadía.

El templo fue consagrado en 1057 y alcanzó su máximo esplendor en los siglos XI y XII, época en la que fue corte real y sede episcopal. Posteriormente vivió períodos de auge y decadencia hasta que en el siglo XIX, con la Desamortización de Mendizábal (1836), cayó en el olvido. En 1954 llegaron los monjes benedictinos de Santo Domingo de Silos para restaurar la vida monástica en Leyre, que se convirtió en abadía autónoma en 1979. La máxima “Ora ed labora” jalona la vida de estos religiosos que, tras la oración, se emplean en actividades como la recuperación de la biblioteca, los cantos gregorianos, investigaciones, atención de la granja o el desarrollo de aptitudes artísticas.

Recorrido Artístico

Las partes esenciales del monasterio se edificaron entre los siglos XI y XIV sobre una primitiva iglesia prerrománica. Destaca la cripta dedicada al obispo y mártir San Babil, del siglo XI, la parte más antigua de todo lo conservado. En ella se acumulan inmensas masas de piedra, con fustes de escasa altura y robustos capiteles. El recinto es angosto y cuenta con cuatro naves separadas por arcadas que descansan sobre 11 sólidos capiteles de decoración de estilo primitivo.

Otro de los grandes tesoros del monasterio es la puerta Speciosa, del siglo XII, un perfecto pórtico románico adornado con algunos elementos de la ruta jacobea dispuestos en su arcaico tímpano. También son elementos de gran interés artístico la portada sur (del siglo XII), que presenta en el tímpano un crismón pirenaico y está flanqueada por tres parejas de columnas con capi-teles esculpidos con motivos vegetales y racimos de uva; la portada de la iglesia abacial (siglo XI) ; la gran nave central (XI) ; la bóveda gótica, que es una de las ojivas más bellas existentes en Navarra; el paso subterráneo de la cripta; y la capilla del Santísimo (1501-1536), que con- tiene un retablo y diversas esculturas obra de Juan de Berroeta (siglo XVII).

Mausoleo de los Reyes de Navarra

En el lado septentrional de la nave, frente a la capilla de las santas Nunilo y Alodia, está el arcosolio que guarda el panteón de los primeros Reyes de Navarra, cuyos restos se custodian en un arca neogótica de madera, decorada con adornos metálicos. El panteón está protegido por una reja de hierro forjado de estilo gótico tardío y junto a él se venera el llamado “Cristo de Leyre” (siglo XVI), una talla de Cristo crucificado (1,80 por 1,60 metros ) de gran naturalidad. Esta talla apareció cubierta de cal en el túnel de la cripta, donde habría sido escondido probablemente durante la Desamortización.

La Biblioteca

Aunque, como consecuencia de la Desamortización , algunos volúmenes de la antigua biblioteca del monasterio fueron vendidos en el mercado de Sangüesa. En las últimas décadas se ha conseguido reunir aproximadamente 50.000 volúmenes (seis ejemplares antiguos), que en su mayoría proceden de donaciones de particulares. No obstante, la biblioteca, cerrada al público, conoció su mayor esplendor en tiempos de San Eulogio de Córdoba (IX), quien dijo que era la más rica e interesante de todos los monasterios que había visitado.

Las Leyendas de la Abadía

La historia del monasterio está ligada a una de las más populares leyendas navarras, la de San Virila, el viejo abad que no podía comprender el misterio de la eternidad. Una mañana de primavera, Virila salió a dar uno de sus habituales paseos, se fue alejando del monasterio y, ya fatigado, se sentó a descansar junto a una fuente. En ese momento escuchó el canto de un ruiseñor que le dejó extasiado. Cuando el ruiseñor dejó de cantar, el abad regresó a la abadía y entonces se percató de que habían transcurrido 300 años. En el mismo sitio en el que se quedó absorto el abad mana la fuente de San Virila. Además de la de San Virila, los sólidos muros de la abadía guardan otras historias y leyendas aquí acaecidas, como la de dos jóvenes hermanas cristianas -Nunilo y Alodia- que fueron decapitadas por no abrazar el credo musulmán y cuyos restos se guardan en una arqueta de marfil, joya del arte mudéjar, que actualmente se exhibe en el Museo de Navarra.

Datos de Interés

Cantos gregorianos

En Leyre, la alabanza y diálogo con Dios se traduce en canto gregoriano Se pueden escuchar estos cantos en los oficios de laudes, misa conventual, vísperas y completas. Horario: días laborables a las 7:30, 9:00, 19:00 (jueves en verano a las 19:30) y 21:10. Los domingos y festivos estos cantos son a las 8:00, 12:00, 19:00 y 21:10.

  Maitines: a las 6:00, recitado.

Para asistir a estos oficios y visitar el monasterio se recomienda silencio y decoro en el vestir.

Horarios de visita

Días laborables, de 10:15 a 13:00 y de 15:30 a 19:00. Sábados, domingos y festivos, de 10 15 a 1%:00 y de 16:00 a 19:00. En invierno, de lunes a viernes cierra a las 18:00 y los sábados, domingos y festivos, a las 18:30.

Licor de Leyre

Los monjes de Leyre elaboran artesanalmente un licor de hierbas. Se trata de un digestivo de sabor dulce realizado con 35 plantas a las que se extrae la esencia tras un período de maceración. La mayor parte de estas plantas aromáticas son recogidas por los propios monjes en los alrededores del monasterio. Además del licor, en el cenobio se venden CDs y cassettes de gregoriano grabados por los monjes, almendras garrapiñadas, trufas, libros sobre el monasterio, queso, paté, mantecadas, chocolate, miel y diversos recuerdos de la abadía.

Pequeños y grandes paseos

Desde el monasterio parten dos pequeños paseos. El primero, de 250 metros de recorrido, conduce hasta la Fuente de las Vírgenes, donde hay un merendero.

El segundo paseo dura 30 minutos y conduce a la Fuente de San Virila. Los más montañeros pueden emprender en este punto su ascensión a la sierra de Leyre desde donde se tiene una hermosa panorámica sobre el embalse de Yesa y los Pirineos.

Cómo llegar desde Pamplona

Desde Pamplona, por la Avda. de Zaragoza, incorporación a la N-240 dirección Jaca. Un kilómetro antes de llegar a Yesa, tomar a la izquierda el desvío al Monasterio de Leyre, que asciende por una carretera comarcal a lo largo de cuatro kilómetros hasta la abadía.

Distancia desde Pamplona: 50 Km.

 

Información facilitada por el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra. Institución Príncipe de Viana.

 
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