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Sangüesa Monumental

De Sangüesa dicen que tiene un monumento en cada calle, y esto se lo debe al Camino de Santiago. El mayor tesoro que descubre el visitante de Sangüesa es la iglesia de Santa María la Real , monumento nacional desde 1889 y considerada una de las obras cumbres del románico de todos los tiempos y lugares. De mediana proporción y esbelta en sus líneas, esta joya románica levantada entre los siglos XII y XIV consigue detener ante su portada a todo el que entre en Sangüesa por la rúa Mayor. La custodia gótica del siglo XV y su magnífica portada son las dos piezas más valiosas de la iglesia. La portada nos traslada al juicio final, a la Presentación de Jesús en el templo o al degüello de los inocentes. Y también es testigo de la enorme influencia que el Camino de Santiago ejerció en Sangüesa, como lo prueban algunas escenas relacionadas con relatos nórdicos que llegaron a la ciudad en boca de los peregrinos. Continuando por la calle Mayor, muy cerca vemos el palacio de Añués (siglo XV) y el de los Iñiguez-Abarca (XVII). Si giramos a la derecha por la calle Alfonso el Batallador, llegamos al palacio de Vallesantoro, actual Casa de Cultura, coronado por uno de los aleros de madera más espectaculares de Navarra. A poca distancia, se halla la iglesia de San Salvador, gótica del siglo XIV, con un retablo romanista de Juan de Berroeta. En la cercana calle de Enrique Labrit, nos detenemos en la casa de los Iñiguez-Medrano, con una entrada barroca. Cerca de allí se pueden contemplar los restos de la antigua muralla, y el convento del Carmen (siglo XV), con claustro gótico del s. XIII.

La iglesia de Santiago, en la calle del mismo nombre, es otra de las construcciones de importancia histórica. Comenzó a levantarse con un estilo románico tardío y prosiguió en época gótica. El retablo plateresco de San Eloy (siglo XVI), la estatua de piedra del apóstol Santiago descubierta en 1965 bajo el entarimado, su torre almenada y la rica portada románica, son algunas de las joyas que alberga el edificio. Frente a la iglesia está el antiguo hospital de peregrinos, que en la dovela del pórtico muestra los atributos de la peregrinación. Tampoco desmerece el convento de San Francisco de Asís, fundado en 1266 en honor del santo que, en su peregrinación, después de 1212 creó la primera comunidad franciscana en la antigua Sangüesa (Rocaforte).

Volviendo a la calle Mayor, se debe visitar la casa de París Iñiguez Abarca y la de los Sebastianes (donde nació Enrique de Albret, último Príncipe de Viana). Desviándonos por la calle del Mercado, accedemos al palacio del Príncipe de Viana. Es un edificio gótico, de sobria sillería medieval, en el que vivió el Príncipe de Viana y que se conoce también como Palacio Real. Recuerda la época en que Sangüesa fue corte de los Reyes de Navarra. En una de sus desaparecidas salas se encuentra la Casa Consistorial /1570), de sobria fachada renacentista cuya galería porticada de cuatro arcos rebajados se conoce como Las Arcadas.

También es interesante acercarse a la iglesia románica de San Adrián de Vadoluengo, a un kilómetro y medio en dirección a Sos y a la ermita de la Nora , dirección San Martín de Unx.

Situación

La ciudad de Sangüesa ocupa una singular posición de paso entre las primeras sierras pirenaicas y la depresión del valle del Ebro. Limita al norte con las localidades de Lumbier, Liédena y Javier; al este con la provincia de Zaragoza; al sur con la Sierra de Peñas y al oeste con Aibar. Se encuentra enclavada en la Zona Media de Navarra y por ella pasa el río Aragón.

Historia

Sus orígenes se remontan a las Edades del Bronce y del Hierro. Los restos romanos en Sangüesa son también importantes.

La primitiva Sangüesa estuvo emplazada sobre un montículo, la actual villa de Rocaforte, que en el siglo IX, hizo de frontera contra los musulmanes. Por decisión de Alfonso el Batallador, rey de Navarra y Aragón, surgió en el llano un nuevo núcleo de población, Sangüesa la Nueva y él mismo le concedió el Fuero de Jaca en 1122, pues era muy beneficioso para el reino tener una villa importante en la ruta jacobea procedente de Somport. Así se comprende la pujanza económica y social que proporcionó el Camino de Santiago a Sangüesa.

La villa se estructuró siguiendo la dirección del puente, a manera de fortaleza, con rúas paralelas y perpendiculares, cercado de murallas con torres (frecuentemente, Sangüesa se vio involucrada en las guerras contra Aragón por la defensa de las fronteras) y cuatro portales en los cuatro puntos cardinales.

Es tradición que el re Luis Hutín concedió a los de Sangüesa, vencedores en la batalla de Vadoluengo, en 1312 el título de “La que nunca faltó” por su fidelidad en la defensa del reino.

Llegó a tener hasta cinco parroquias y cuatro conventos de frailes. En su palacio-castillo se hospedaron con frecuencia reyes y príncipes y por ser cabeza de la merindad de su nombre aquí se celebraron las cortes generales del reino en varias ocasiones. Tuvo tanta importancia en la asistencia a los peregrinos hacia Santiago, que se han documentado hasta doce hospitales. Aquí nació en 1503 el príncipe Enrique de Labrit, hijo de Juan y Catalina, últimos reyes privativos de Navarra. Tras la anexión del Reyno de Navarra a la corona de Castilla, Fernando el Católico confirmó los fueros de Sangüesa (1513).

Las riadas del Aragón anegaron con frecuencia la localidad ocasionando grandes pérdidas, la más trágica, ocurrida en el año 1787, produjo más de 600 víctimas y la destrucción de la mayor parte de las viviendas.

Durante las guerras carlistas tuvo un gran protagonismo pues fue ocupada la ciudad por las tropas liberales.

Hoy Sangüesa es una próspera ciudad con cerca de 5.000 habitantes.

Iglesia de Santa María la Real

Sangüesa La Nueva –la antigua corresponde a Rocaforte– fue fundada en 1122 por Alfonso I el Batallador, rey de Navarra y Aragón, como etapa importante en el Camino de Santiago, que llegaba desde Jaca procedente de Somport. La rúa Mayor delimitó el territorio de sus parroquias, dedicada a Santa María la del norte y al apóstol Santiago la del sur; posteriormente, a finales del siglo XIII, surgió la parroquia de San Salvador para un nuevo barrio, el de la Población. Asimismo, en el siglo XIII, se establecieron las órdenes mendicantes con sus conventos de franciscanos, dominicos, mercedarios y carmelitas.

La primera referencia escrita de la iglesia Santa María la Real es de 1131, cuando Alfonso el batallador donó su capilla y palacio a los caballeros de San Juan de Jerusalén. Para posteriormente, en el siglo XIV, pasar a la diócesis de Pamplona. Situada junto al puente sobre el río Aragón, tuvo una función defensiva, incluso durante las guerras civiles del siglo XIX. En 1889 fue declarada monumento nacional Fue restaurada durante la primera mitad del siglo XX.

El Exterior

A la época fundacional, siglo XII, corresponden los tres ábsides románicos de la cabecera. A finales de este siglo y siguiente se estructuraron las naves, la portada del sur y la torre gótica octogonal.

La portada

Esta portada, verdadera joya del románico español, centra su temática en el juicio final, el triunfo de Cristo.

Cristo Majestad, flanqueado por los símbolos de los evangelistas, y un apostolado ocupan la parte superior en doble galería de arcos.

Debajo, en la zona media y en lugar preferente, el tímpano: Cristo juzgando a los hombres, la Virgen y los apóstoles como intercesores, San Miguel pesando las almas, salvados y condenados, máscaras del infierno.

Tres arquivoltas enmarcan este tímpano, en las que se representan los estamentos de la sociedad medieval: obispos y peregrinos, vicios y virtudes, guerreros y músicos, juglares y zapateros, herreros y agricultores, y otros oficios.

A ambos lados de las arquivoltas, aparecen animales monstruosos, escenas del Antiguo y nuevo testamento y la famosa leyenda nórdica de Sirgud y el herrero Regín. En la zona inferior, a modo de cariátides y en el lado izquierdo de la puerta: María Magdalena, María madre de Cristo (señalando en el libro el nombre del escultor Leodegarius) y María, madre de Santiago. A la derecha Judas ahorcado y los santos Pablo y Pedro.

El interior

Templo de planta románica, con tres naves la central más ancha) y tres tramos, separados por arcos apuntados y cubiertos con tracería gótica.

La cabecera románica, de tres ábsides semicirculares está cubierta con bóveda de horno. Delante del ábside central emergen:

  La monumental cúpula apoyada sobre cuatro trompas, alojada dentro de la torre.

En el ábside central, el retablo mayor, plateresco, de la primera mitad del siglo XVI, realizado por artistas locales, presidido por la imagen de Nuestra Señora de Rocamador, en la parte inferior los evangelistas y en la superior, escenas de la vida de la Virgen , Inmaculada (s. XVI), la Asunción (s. XVIII) y la Coronación de la Virgen.

Frente al Ábside central, en el coro, vidriera moderna de técnica medieval dedicada a la Virgen.

En los ábsides laterales:

 

Crucificado barroco del siglo XVII.

Imagen gótica de San Blas (s. XV).

Capilla de San Miguel. Construida en el siglo XIV como capilla real. A la derecha, retablo titular, con imagen de bulto y tablas pintadas del siglo XVI. Contiguo a éste, retablo barroco del siglo XVII. A la izquierda imagen de San Miguel (s. XVI).

Hornacina con reja románica que aloja una Inmaculada barroca.

Capilla de Piedad. Levantada en el siglo XVI. Alberga el grupo del Descendimiento, de estilo hispanoflamenco de la primera mitad del siglo XVI, dentro de un retablo del siglo XVIII. Lienzos del siglo XVIII que representan un milagro de San Francisco de Javier y la leyenda del caballero Roque Amador.

Custodia procesional. Esbelta torre con tres cuerpos decrecientes, rematada en viril y cruz. Entre las más antiguas de España, pieza excepcional de plata parcialmente dorada, fue realizada en estilo gótico en los talleres locales del siglo XV, cuya marca (SANG) ostenta repetidas veces. En el cuerpo central, presenta, bajo doseletes, las figurillas de ocho apóstoles, el central Santiago el Mayor. En el cuerpo superior, dos ángeles adoradores. La base octogonal de José Velásquez de Medrano, año 1598, muestra alegorías eucarísticas del Antiguo y Nuevo Testamento. Ha figurado en numerosas muestras, como la Exposición iberoamericana de Sevilla, en 1929, la de Pamplona en 1920 y la de Madrid en 1986. Restaurada en 1997 por el Ministerio de Cultura en Madrid.

Retablo de San Francisco de Javier. Neorromántico del siglo XX, en el que sobresale la talla del santo, obre probable de Gaspar Ramos, del taller de Sangüesa del siglo XVI.

Datos de Interés

Misterio de los Reyes

El 6 de enero se celebra en Sangüesa este auto sacramental.

Visitas guiadas

Se organizan visitas guiadas a Sangüesa y a la iglesia de Santa María la Real. Información en la oficina de Turismo.

Cenas medievales

Se celebran en agosto, en el claustro medieval del convento del Carmen. Información en la Casa de Cultura. Reserva obligatoria. Teléfono: 948 870 251

Deporte en la naturaleza

En la comarca de Sangüesa se puede practicar ala delta (escuela de vuelo en Lumbier), hípica, descenso de cañones y otros deportes en contacto con la naturaleza. Para obtener más información. Dirigirse a la oficina de turismo.

Esparcimiento

Merendero Los Pozancos: en la orilla izquierda del río Aragón a su entrada a Sangüesa, paseo ajardinado con bancos y mesas de piedra y fuentes.

En el Paseo de la Almandía , junto al río Aragón, paseo ajardinado con bancos, mesas de piedra y fuente.

Cómo llegar desde Pamplona

Salir de Pamplona por la carretera N- 121 a Zaragoza. A la altura de Noáin, seguir la N-240 8dirección Jaca) hasta la rotonda de Liédena. Continuar por la NA-127 hasta Sangüesa.

Distancia desde Pamplona: 44,5 Km.

 

Información facilitada por el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra. Institución Príncipe de Viana.

 
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